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"Sin la tierra nosostros no somos nada"

Cien familias de campesinos fueron desplazadas de la comunidad de Laguna Larga, en
Guatemala, y hace dos años viven en un campamento donde falta comida, agua y asistencia
médica.

Durante una tormenta, 450 campesinos de Laguna Larga en Petén, una provincia en el norte de Guatemala, empacaron todas sus pertenencias como pudieron y se apresuraron a abandonar la comunidad. Dejaron atrás no solo los hogares de toda una vida, sino también la ropa, los campos de frijoles y maíz que proporcionaban el sustento de las familias, los pollos y los cerdos. Serían desplazados en tres horas sin siquiera saber las razones.

“Nos dijeron allá en el municipio de San Andrés que los soldados iban a derramar sangre en la comunidad y nosotros comunicamos con ellos para que se fueran antes de que llegara el contingente del ejército y policía. El temor es por lo que ya hemos visto en años anteriores en la guerra. No queríamos sufrir las consecuencias que anteriormente otros compañeros sufrieron”, dice don Constantino Vásquez, líder de la comunidad de Laguna Larga.

Dos adultos mayores, sobrevivientes de la violencia del conflicto armado interno en Guatemala, sufrieron un paro cardíaco cuando se les informó que más de mil agentes de la seguridad del estado llegarían en aquel 2 de junio de 2017.

Algunos en autos, otros a pie, viajaron 3 km hasta la frontera del país con México, en medio de la selva. Establecieron un campamento con carpas de lona. “Las pobres señoras que tenían sus niños, se cubrían con un pedacito de plástico”, dice Vásquez. “Cuando llegamos estaba lleno de maleza, peligrando porque hay serpientes en ese lugar”.

Durante el desplazamiento, cuenta el líder, tres mujeres abortaron. Al año siguiente en el campamento, un bebé recién nacido y dos mujeres murieron por falta de atención médica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hoy en día, cerca de cien campesinos ya han abandonado el campamento debido a malas condiciones. Falta agua limpia y alimentos, y enfermedades están diseminadas.

“La dificultad está en lo que es la comida, no tenemos una salud adecuada, porque los médicos de Guatemala no se hacen presente ahí en nuestra comunidad. Estamos totalmente abandonados a pesar de que tenemos las medidas cautelares por la Comisión Interamericana, pero el gobierno se ha hecho la omisa”, cuenta Vásquez.

La Comisión Interamericana ha acompañado de manera muy cercana la situación de las personas desalojadas y desplazadas de la Laguna Larga. Se reunió directamente en el terreno tras en agosto de 2017 y un mes después otorgó medidas cautelares otorgó a favor de los campesinos. Solicitó al Estado de Guatemala adoptar medidas necesarias para proteger el derecho a la vida, integridad física y salud, así como alcanzar una solución duradera para la situación de las personas.  La Comisión ha celebrado reuniones de trabajos y una audiencia pública. Además, requiere de manera constante información al Estado sobre la implementación de las medidas otorgadas.

Según el líder campesino, el gobierno se ha comprometido a entregar alimentos cada 3 meses, pero a veces demora el doble. Y la cantidad de comida solo dura un mes, como máximo. El cultivo allí no es posible por falta de espacio.

“Lo que nosotros necesitamos es la tierra como campesinos porque de ella nosotros vivimos. Sin ella nosotros no somos nada, somos muertos. Nosotros somos guatemaltecos originarios y nos han quitado nuestra tierra donde podemos sobrevivir”, dice Vásquez.

Los cientos de casas donde vivían y la iglesia de la comunidad fueron destruidas. En su lugar construyeron un cuartel del ejército.